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Y uno y dos y tres
Escrito por Cay Milo Domingo, 21 de Marzo de 2010 06:43
Y uno y dos y tres
-¡Vamos Carmen, empieza a contar!
Y uno, y dos, y tres...
La niña saltaba la cuica al son de las voces que coreaban el conteo. Su cola de caballo, azabache adornado por destellos rojos, oscilaba en el viento, cual director de orquesta que marca la música. Su uniforme saltaba con ella, festejando su infancia.
–Y…. ¡salte…, ahora!
Otra niña entraba en la cuica, mientras ella se unía al coro de voces, justo cuando un súbito aguacero rompió el grupo y todas corrieron, mientras se escuchaba el timbre anunciando el retorno a las aulas en el Colegio San Benito.
Y uno y dos y tres…
Era una chiquilla de muchos libros, de sonrisas espontáneas y de múltiples talentos. Su vida transcurría entre el colegio, la danza, el piano y el dibujo. Ya se perfilaba como toda una líder del futuro.
Su desfile de graduación de sexto grado comenzó con la misma marcha que cinco años atrás enmarcara la primera. Sus padres sonreían orgullosos, la abrazaban, la besaban y entre risas y felicitaciones la llevaron a comer, a celebrar.
–El regalo que tú quieras hija -decía el padre.
–Nuestra única hija, nuestro tesoro, la niña de mis ojos –decía su madre.
Y uno y dos y tres,…
El vals de sus quince resonaba mientras Silvia levitaba en la pista, balanceando los negros rizos sobre el traje blanco de amplia falda, adornada con canutillos, perlas y lentejuelas, con una corona de cristales que rebotaban la luz. Cual princesa de sueños encantados, bailó toda la noche con Alberto, el que habría de ser su príncipe para siempre. Muchos valses bailarían juntos.
Un domingo, en una tarde de verano, con sus veinte primaveras, otro vals marcaba el comienzo de una vida en compañía. La bailarina entregó su carrera y se casó en la catedral con otro vestido blanco, todo cubierto en diminutas perlas, con un velo que ocultaba sus grandes ojos negros y sus pómulos pronunciados. Alberto la esperaba en el altar, como un elegante caballero, atlético, educado, todo un abogado, con la promesa de amarla para siempre, y serle incondicionalmente fiel.
La boda se celebró en el Casino de Puerto Rico con la Orquesta Sinfónica de entrada y la música bailable de la Orquesta de Moneró. Cuatrocientos invitados, desde el colegio hasta la banca, todos con sus mejores galas, llenaron el salón. Entre copa y copa las alabanzas de sus padres no se detuvieron.
El tedio de la rutina conyugal la encaminó a burla el juramento de fidelidad eterna. Desde el entrenador personal hasta el mejor amigo de su esposo todos se ofrecían a colmarla de adulaciones y mimos, porque sabían que ella los extrañaba. Pero ante ellos la bailarina aclaraba la diferencia.
–No es que te quiera, es que te deseo –le confesaba Silvia a sus amantes desde el comienzo de la relación. –Sólo tengo un verdadero amor, mi marido
Y uno y dos y tres,….
Otra niña brincaba la cuica en otro tiempo, en otro colegio, con otra cola; roja, para honrar a su padre. Las mismas risas, los mismos coros, diferentes voces...
–La niña de mis ojos –le decía Silvia.
Cuarenta años más tarde todavía la lloraba. Nunca hubo otras niñas, ni risas, ni saltos.
Y uno y dos y tres…
¡Bam!
Todo su cuerpo se convulsionó.
Y uno y dos y tres
El azote de la puerta al cerrarse marcó el comienzo del huracán y pasó la noche al lado de Alberto en completa oscuridad, escuchando las lluvias, el romper de los árboles y el chirrido de las ventanas tratando de resistir. A la mañana siguiente una paz sin color dibujaba el monte en un llano y la angustia de otra pérdida se postraba en su alma.
Alberto la cuidaba mientras ella se sumía en aquella pena tan intensa. Ni las bromas de su esposo, ni las fiestas, ni siquiera sus amantes la pudieron rescatar. Un nudo perenne le apretaba la garganta y su pecho había perdido el espacio para albergar el aire. Sus ojos se inyectaron de un rojo sutil, siempre listos para desbordar una lágrima.
Y uno…………… y dos…………… y tres…….
La raíz de sus cabellos fue perdiendo el color y marcando los años.
El gentil doctor lo trató todo, desde Elavil, a Prozac, hasta Cymbalta, la lista de antidepresivos y sus combinaciones no fueron suficientes y, por recomendación de su siquiatra, se complementaron con largas estadías en el hotel de los perdidos.
-A ver si se encuentra de nuevo, puede ser, tal vez un mes…
Y dos………, y tres…….…
Pero el recuerdo de la pequeña niña atropellada por un carro no se fue nunca y los dos años de internado en el hospital siquiátrico no lograron sacarla de aquella depresión. Con el tiempo se le agregó la diabetes, la alta presión, el Parkinson y el comienzo de Alzheimer.
-¿Me tomé las pastillas esta mañana?
-Sí –le contestaba Alberto.
Una mañana otra voz contestó su pregunta. Alberto se fue, sin esperarla, y otra pena peor se acumuló en su pecho.
-No, aún no, señora. ¿Se las traigo?
-No, hoy tengo la mente clara, yo las busco.
Y uno, y dos, y tres,…
-¡Deja el conteo de compresiones Carmen, dame el desfibrilador otra vez, rápido!
-Déjelo doctor, ya se fue.
-¿Cuánto tiempo llevamos?- preguntó el doctor de la sala de emergencia.
-Treinta minutos- le contestó la enfermera.
-Es momento de parar, dame la hora.
-La una y veintitrés de la tarde.
Mibal MMX
Escrito por Cay Milo Sábado, 22 de Mayo de 2010 14:56
Mibal MMX
La sangre salpica mi conciencia y provoca la pregunta.
¿Por qué?
¿Por quién?
¿Acaso las palabras son el cristal de la lucha?
O son mensajes crípticos de luchas centenarias por libertad y justicia.
¿Buscamos lo concreto?
El balance real del derecho al conocimiento en harapos o en galas opulentas.
O acaso hemos escondido en la metáfora del conocimiento
la ira en contra del compromiso adquirido,
de la desilusión que nos provoca aceptar
en lo que nos hemos convertido:
el des … encanto.
Comentario de Cartas a Datovia
Escrito por Cay Milo Martes, 16 de Marzo de 2010 01:55
A veces una lectura es el descanso de otra; así me ha ocurrido con Cartas a Datovia. Me encuentro leyendo El nombre de la rosa, de Humberto Eco, y ha sido una lectura interesante, pero fatigadora. En varias ocasiones se me han perdido los monjes, no solamente dentro de la biblioteca, sino dentro de mi cabeza. El viernes pasado decidí asistir a la presentación de la novela de José A. Rabelo Cartagena: Cartas a Datovia. Compré el libro y hoy, al terminar mi jornada, lo he tomado entre mis manos y lo he leído, como diríamos en buen puertorriqueño: de un sopetón. Un verdadero momento de esparcimiento.
Escrito en un total de 89 páginas, ésta novela, o tal vez podríamos llamarla nouveau roman, mantiene un formato epistolar convencional, que no por ello olvida el formato electrónico, porque lo intercala. Posiblemente quiere dejarnos saber que está consciente de que la novela epistolar, aunque sea ideal para el romance, ya pertenece a otro tiempo y ni siquiera los enamorados las volverían a escribir. ¿Para qué?, si existen los mensajes de texto desde el celular y podemos estar todo el día enviando estos mensajitos cortos de “Te amo” y todo lo demás. Regresemos a la novela. Tiene una narración amena, clara, pícara, con unas palabras inventadas, pero no por ello podemos postergarla al mundo de la lectura fácil y superficial. No es un comic. En sus líneas se encierra la complejidad de la protesta del hombre y su crisis ante lo deseado y lo posible. Rabelo se salió de la isla y se vistió de Datoviano para dejarnos saber que existe otro mundo en donde el conocimiento tiene tanto peso que es el eje primordial de la vida y por lo que verdaderamente pelearían. Entonces, desde ese mundo nos presentó el otro: el nuestro. Un Puerto Rico de tapones, de mal hablados, de seres endeudados porque no hacen buen uso del crédito, de política por todas las esquinas y de remembranzas de mártires en búsqueda de la libertad. Hubo momentos en que me pareció atisbar un maniqueísmo de la figura del puertorriqueño presentando todos nuestros malos aspectos. Sin embargo, la familia del taxista lo salva y descubrimos al puertorriqueño que te recibe en su casa y que sin haber dialogado con uno más de diez palabras ya es tu amigo de por vida.
En 89 páginas Rabelo consigue transportarnos al Almohadón de Plumas, de Horacio Quiroga, jugar con el simbolismo de sabiduría encerrada en los mensajes de la abuela, presentar al hombre en la búsqueda de si mismo renegando lo que era para luego aceptarlo por definitivo y, de forma sutil, intercalar un erotismo sin formato ni barreras, libertino. Es un contraste abierto con lo que somos y lo presenta con tal maestría que al final lo aceptamos, como si fuera posible.
Mibal LXIX
Escrito por Cay Milo Domingo, 21 de Marzo de 2010 06:04
Estamos unidos por Eros y Afrodita.
Tres décadas
no pudieron separarnos;
sólamente educarnos.
Hoy…
la proyección de tu silueta
se transforma en vibración y fuerza
con el roce de mi lengua y el espacio de mi boca,
buscando morir
en el contorno de mi vida.
Comentario sobre Casa Tomada
Escrito por Cay Milo Domingo, 30 de Agosto de 2009 20:45
Para poder analizar el título de ésta obra hay una serie de detalles que debemos conocer. Julio Cortázar, nació con el nombre de Jules Florencio Cortázar (1914-1984) en Bruselas, Bélgica. La familia emigró a Suiza, y posteriormente a Argentina, cuando los alemanes ocuparon Bruselas. Cortázar se crió en Argentina y publicó ésta historia en 1946; el mismo año en que subió al poder Juan Perón. Estas referencias son necesarias para la interpretación formal del título y de la historia. Yo entiendo que el título tiene un significado físico en el sentido de que la casa “es tomada” por “algo” que no se nos deja conocer, y que en propiedad es la razón que convierte a este cuento en uno fantástico. Sin embargo, su sentido metafórico se puede apreciar cuando lo relacionamos a la historia del país que en ese entonces recibe a Perón. Cortázar dijo que él soñó el relato, pero también estableció que en el mismo no había personas. Ante esta información me parece que probablemente él usó el sueño de referencia para llevar un mensaje que abiertamente no podía llevar; la toma de Argentina por Perón. Me aventuro a pensar así puesto que en la historia Cortázar mismo dice que él no es importante: Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia. De forma tal que podríamos considerar que la casa es Argentina, Irene es el pueblo, el invasor es Perón. La teoría de una historia incestuosa me parece demasiado vana y trivial para haber sido escrita por un escritor como Cortázar.
El tema de la situación política es presentado al mencionar la fecha de 1939. Este año marca el final del movimiento derechista en Argentina. Cortázar aborda el tema cuando el narrador dice que: Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.
Cortázar no podía hablar abiertamente de su pensamiento político y para poder hacerlo se valió de una serie de símbolos:-
- La fecha de 1939 a la cual ya hice referencia.
-Trébol - Este el símbolo más importante de este relato. Trébol es una ciudad de Argentina en el departamento de San Martin al centro oeste de la provincia de Santa fe, fundada en el 15 de enero de 1830 con la llegada del primer ferrocarril inglés. Los ingleses financiaron el Ferrocarril Central Argentino y nombraron a tres estaciones con nombre de flores inglesas: Las rosas, Los cardos y El trébol. (Wikipedia, 2008)
La heráldica de ésta ciudad tiene como base la de Argentina (Wikipedia, 2008) como se puede apreciar al compararlas lado a lado.

La descripción del escudo dice que tiene “dos brazos de plata movientes de los cantones de la punta que estrechan sus diestras en el medio…” Podemos corroborar que a ella se refería Cortázar cuando leemos: las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo… cuando describe a Irene tejiendo. (heraldicaargentina, 2008)
Sin embargo, hay que reconocer que el cuento pertenece a la literatura de lo fantástico y Julio Cortázar, en la conferencia que dictó en la U.C.A.B. titulada “El sentimiento de lo fantástico” establece que un relato de esa índole lo es cuando hay como pequeños paréntesis en esa realidad y es por ahí, donde una sensibilidad preparada a ese tipo de experiencias siente la presencia de algo diferente, siente, en otras palabras, lo que podemos llamar lo fantástico. (ciudadseva, 2008)
Aparte de esto lo podemos apreciar al ser evaluado por los criterios de cualquiera de los teoristas del género.
Tzvetan Todorov clasifica al cuento de ficción-no realista en tres grupos: lo maravilloso, lo insólito y lo fantástico. Dentro del grupo de lo maravilloso clasifica aquellos cuentos cuyo fenómeno natural no se explica al final de la obra y en el grupo insólito clasifica a aquellos en donde el fenómeno natural sí se explica al final. Por otro lado, aquellos cuentos que no pueden ser clasificados en alguna de las anteriores, se colocan en el grupo de los cuentos fantásticos, o sea, se encuentran entre lo insólito y maravilloso. Todorov señala que: “sólo se mantiene lo fantástico mientras el lector duda entre una explicación racional y una explicación irracional”.
Por otro lado, P. G. Castex dice que en lo fantástico hay “una ruptura en la trama de la realidad cotidiana”.
Para Guy de Maupassant, otro de los teoristas, insiste mucho sobre el miedo que ha de provocar un relato fantástico. Él refiere que el terror que debe provocar se explica por la falta de una explicación natural del fenómeno que se narra.
Por último, Ana María Barrenechea nos dice que la literatura fantástica es aquella que se presenta como: «la que presenta en forma de problemas hechos a-normales, a-naturales o irreales en contraste con hechos reales, normales o naturales». (ciudadseva, 2008)
En este cuento la naturaleza del fenómeno no se explica al final, tiene una ruptura en la trama de la realidad cotidiana, existe una falta de explicación natural del fenómeno que se narra y presenta un hecho irreal en contraste con uno real; por lo tanto, es un cuento fantástico.
Bibliografía:
(2008). El trébol. Wikipedia. Sacado en 8 de noviembre de 2008 de: http://en.wikipedia.org/wiki/El_Tr%C3%A9bol
(2008). Imagen:Coat of arms of Argentina.svg. Wikipedia. Sacado en 13 de noviembre de 2008 de: http://es.wikipedia.org/wiki/Imagen:Coat_of_arms_of_Argentina.svg
(2008). El trebol. Heraldica Argentica. Sacado en 8 de noviembre de 2008 de: http://www.heraldicaargentina.com.ar/3-SF-ElTrebol.htm
(2008) El sentimiento de lo fantástico conferencia dictada por Julio Cortazar. Sacado el 14 de noviembre de 2008 de: http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/cortaz5.htm
(2008) Teoría de la literatura fantástica Joan Escudé González. Sacado en 8 de noviembre de 2008 de: http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/hist/escude2.htm/
Cortázar, J. (2006). Casa Tomada. Litografía Rosés, SA.
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